Irán
El estallido de la guerra fue considerado por el gobierno iraní como un cambio de sentimiento celestial para defender su posición y consolidar la Revolución Islámica. La guerra se presentó al pueblo iraní como una gloriosa jihad y una prueba del carácter nacional, pues el régimen iraní hizo una política de guerra total e intentó movilizar la nación entera para la lucha. El conflicto marcó la declinación de la economía iraní que se venía haciendo con la revolución en 1978-79; como resultado de la guerra los estándares de vida cayeron dramáticamente en Irán en la década de los 80.
Como parte del efecto de guerra total el gobierno creó un grupo conocido como la Campaña de Reconstrucción que jugó la exención para que cultivaran la tierra los hombres que volvieron del frente. Los trabajadores deducían días de salario de sus cheques de pago para ayudar a financiar la guerra y se hicieron campañas masivas para donar comida, dinero y sangre para los soldados. En 1981 se desató una condición de guerra civil en las calles de las ciudades iraníes cuando el izquierdista Mujaheddin e-Khalq (MEK) intentó tomar el poder. En junio del mismo año hubo una lucha callejera entre el MEK y la Guardia Revolucionaria por varios días con cientos de muertos en ambos bandos y se desató una campaña de asesinatos que mató a cientos de oficiales del gobierno al final de ese año. El 28 de junio del mismo año el MEK asesinó al secretario general del Partido Republicano Islámico (PRI)Mohammad Beheshti y el 30 de agosto mató al presidente Mohammad Ali Rajai; en septiembre hubo batallas callejeras entre el MEK y la Guardia Revolucionaria por lo que cientos de izquierdistas iraníes (algunos de los cuales no estaban asociados con el MEK) fueron ahorcados por el gobierno en una secuela. Antes de ser vencido el grupo terrorista desató una campaña de bombas y asesinatos que fue respondida con una política de ejecuciones masivas de sospechosos miembros del MEK hasta 1985. El gobierno iraní reprimió una rebelión en el Kurdistán iraní apoyada por Irak que fue gradual, ahogada con una campaña de represión sistemática; las manifestaciones estudiantiles antiguerra hechas en 1985 fueron destrozadas por activistas gubernamentales.
Una de las pocas excepciones para la política represora del gobierno era la tolerancia hacia el pacifista Movimiento de Liberación Islámico (MLI) liderado por el ex Primer Ministro Mehdi Bazargan. En enero de 1985 Bazargan criticó la guerra después de 1982 en un telegrama a las Naciones Unidas como antiislámica e ilegítima, argumentando que Jomeini debería de haber aceptado la tregua que ofreció Hussein en 1982 en vez de frustrar el derrocamiento del Baath. Jomeini se molestó por ese telegrama y emitió una declaración pública en la que defendió la guerra como islámica y justa; para 1987 era evidente las señales de desgaste de la moral iraní que se reflejó en el fracaso de las campañas gubernamentales para reclutar “mártires” para el frente. El historiador israelí Efraim Karsh escribió que esas señales de declinación moral en 1987-88 jugaron un gran rol en la decisión de Irán de aceptar el cese de fuego de 1988. El británico Patrick Brogan escribió: La economía se desplomó. La guerra y la revolución cobraron sus bajas. Sólo las industrias bélicas sobrevivieron lo suficiente para prolongar el reclutamiento de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica; la maquinaria de guerra iraní no era capaz de suplir a los inmensos ejércitos que marchaban a la contienda cantando en los primeros días…El país entró en bancarrota, la ley islámica prohíbe la usura y Jomeini la interpretó que Irán no debía prestar dinero contra los futuros ingresos del petróleo para encontrar las expensas de la guerra. El ingreso petrolero pasó de $20 billones en 1982 a $5 billones en 1988. En una cumbre de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en junio de 1988 Arabia Saudí, que había roto relaciones diplomáticas con Irán 2 meses antes, vetó una última iniciativa iraní de cortar la producción y subir los precios.
En una carta pública a Jomeini en mayo de 1988 Bazargan escribió: Desde 1986 usted no proclamaba la victoria y ahora eleva su llamado a la población para resistir hasta la victoria. ¿Esto no es una admisión de derrota de su parte? Asimismo lo criticó por la guerra, teniendo a Irán en quiebra y sacrificar a la juventud sin buen propósito.