Frente interno
Irak
Como algo primordial Saddam Hussein tuvo atención al pueblo iraquí sufriera lo menos posible por la guerra y los proyectos civiles antes del conflicto continuaron. Al mismo tiempo se exaltaba su culto de la personalidad que tenía nuevas alturas de adulación sobre su régimen que tenía el control militar. Tras las victorias iraníes de la primavera de 1982 y el cierre deSiria del oleoducto iraquí Saddam miró a su política de frente interno; una política de austeridad y guerra total fue introducida para que la población entera se movilizara para la guerra. Todos los iraquíes fueron obligados a donar sangre, las demostraciones masivas de lealtad a Hussein se volvieron más comunes y más de 100,000 civiles fueron obligados a partir cañas en las aldeas del sur del país.
Para asegurarse la lealtad de los chiíes se admitió a muchos de estos el Partido Baath y el gobierno. Como parte del apoyo chií iraquí a la guerra el Estado pagó los costos de restaurar la tumba del imán Alí con mármol importado de Italia. A pesar de los costos de la contienda el gobierno hizo generosas contribuciones para los chiíes; el comportamiento del ayatola Jomeini durante su exilio en Najaf, en los años 60 y 70, donde él a menudo peleaba con los líderes ulemas iraquíes para esclarecer la ayuda chií al régimen iraquí en los 80, por lo que los chiíes de Irak apoyaron la guerra de su país contra Irán. El periodista británico Patrick Brogan escribió:
Durante los primeros años del conflicto el gobierno iraquí se preocupó por los kurdos para que apoyaran la guerra contra Irán. En 1983 la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK) aceptó cooperar con Bagdad, pero el Partido Democrático del Kurdistán (PDK) se opuso. Ese mismo año Hussein firmó un convenio de autonomía con Yalal Talabani, líder de la UPK, aunque el primero renegaría de su promesa de la autonomía kurda. En 1985 la UPK y el PDK unieron sus fuerzas y el Kurdistán iraquí fue escenario de una guerra de guerrillas que se prolongaría hasta el final de la guerra en 1988. Una campaña de terror se desató en el verano de 1982 con más de 300 oficiales del ejército iraquí que fueron baleados en los campos de batalla y al año siguiente se desató una cacería contra el liderazgo de la comunidad chií con 90 miembros de la familia al-Hakim (una influyente familia de clérigos chiíes comoMohammad Baqir al-Hakim y Abdul Aziz al-Hakim) que fueron arrestados y 6 ahorcados; esto se extendió a los kurdos de los que 8,000 miembros del clan Barzani, de cuyo líder Masud Barzani que también es líder del PDK, fueron ejecutados. Desde 1983 fue tal la represión que el historiador israelí Efraim Karsh escribió que eran de “proporciones genocidas”. LaCampaña Al-Anfal fue un intento para pacificar el Kurdistán iraquí.
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